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La prensa norteamericana elige las mejores «home offices» de 2025 y nombra una casa de Galicia del siglo XVI entre sus favoritas

El despacho del histórico Pazo de la Cuesta seduce al periodismo estadounidense por su mezcla magistral de historia, silencio y autenticidad

Exterior Pazo de la Cuesta.

El despacho del histórico Pazo de la Cuesta seduce al periodismo estadounidense por su mezcla magistral de historia, silencio y autenticidad.

La mirada del diseño internacional vuelve este año hacia Galicia gracias a un espacio tan insólito como fascinante: un pequeño despacho en el Pazo de la Cuesta, una casa solariega del siglo XVI que la prensa norteamericana ha situado entre los espacios de trabajo más inspiradores de 2025. En un panorama dominado por estudios minimalistas de cristal, áticos tecnológicos y cabañas de diseño en el bosque, el despacho de esta finca ancestral —ubicada en el interior verde y montañoso del noroeste español— destaca precisamente por lo contrario. 

El reconocimiento llega de medios influyentes como The New York Times, que recientemente dedicó un extenso reportaje al proceso de recuperación del pazo llevado a cabo por Manuel Bellod Álvarez de Lorenzana, decimocuarta generación de la familia propietaria. Su aproximación, deliberadamente contenida y respetuosa, ha devuelto vida a un lugar que llevaba décadas detenido en el tiempo. Y en el corazón de esa resurrección silenciosa se encuentra la oficina familiar, un espacio donde conviven retratos del siglo XIX, fotografías dedicadas por la reina Isabel II de España y la quietud inalterable de los muros de piedra centenarios.

Un home office que no responde a tendencias, sino a siglos de historia

El Pazo de la Cuesta impresiona incluso antes de cruzar la puerta. La casa solariega, de más de 2.000 metros cuadrados y unas cincuenta habitaciones, se alza tras una pérgola de plátanos que conduce al acceso principal. Los muros, de piedra maciza con un metro de grosor y revestidos parcialmente con antiguas capas de yesería, hablan de siglos de historia acumulada sin artificios.

En el interior, un recibidor solemne actúa como carta de presentación: cuatro bancos de madera tallada del siglo XIX, decorados con querubines e insignias familiares, flanquean el espacio. La única aportación contemporánea de Bellod y su marido, Hamilton South, es un conjunto de cuatro óleos franceses del siglo XVIII adquiridos en subasta, que representan a mujeres personificando los distintos continentes y añaden una nota cosmopolita al ambiente.

Más allá del despacho, la vida cotidiana en la casa ayuda a comprender la conexión emocional que la pareja mantiene con este lugar. Junto al comedor se extiende una terraza porticada de piedra donde pasan largas tardes jugando a la canasta alrededor de una mesa de mimbre pintado, una pieza rescatada por South a un anticuario francés. En el segundo piso, la sala de música combina instrumentos heredados —un órgano mecánico, un armonio— con un televisor reciente, una convivencia de tiempos que define el espíritu del pazo. También allí se esconden pequeños tesoros familiares, como las curiosas figuras de pavos tejidas en hilo de plata por un antepasado lejano.

Fuente: Arquitectura & Diseño

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Far far away, behind the word mountains, far from the countries Vokalia and Consonantia there live the blind texts.