Infraestructura, energía limpia y planificación a largo plazo como nuevo estándar productivo
En los últimos años, la demanda por espacios productivos más eficientes y respetuosos con el medio ambiente empezó a transformar el desarrollo industrial en la región. Alejandro Guillén, referente en planificación y gestión de proyectos, lidera una iniciativa que busca marcar un antes y un después en el concepto de parque industrial: infraestructura preparada para la industria 4.0, diseño con criterios de sostenibilidad y una estrategia pensada para atraer inversiones en sectores clave.
En esta entrevista comparte la visión detrás Synergy Industrial Park, los desafíos de financiamiento, las oportunidades de certificación y el impacto que este tipo de desarrollos puede tener en la competitividad latinoamericana.
La transformación del desarrollo industrial en Latinoamérica ya no pasa únicamente por la disponibilidad de tierra o la cercanía a rutas logísticas. Cada vez más, la competitividad de los parques industriales se define por su capacidad de integrar sostenibilidad, eficiencia operativa y una visión de largo plazo. En ese contexto se inscribe el nuevo parque industrial impulsado por Spectrum, un desarrollo que propone repensar qué significa hoy un parque industrial competitivo en la región.
Synergy Industrial Park surge a partir de la experiencia acumulada de Spectrum en más de tres décadas de desarrollo inmobiliario y de su decisión estratégica de ingresar de lleno al sector industrial. Desde el inicio, el objetivo fue claro: crear algo más que un espacio físico. “Identificamos la oportunidad de desarrollar un ecosistema industrial integral, flexible y alineado con las necesidades de la industria moderna”, explica Alejandro Guillén.
El proyecto se apoya en un modelo mixto que combina venta de terrenos, esquemas build to suit y opciones de arrendamiento, incorporando además zonas bajo régimen ZDEEP. Esta estructura permite ofrecer ventajas fiscales y operativas, al tiempo que asegura una evolución ordenada del parque y estándares homogéneos a lo largo del tiempo.
Uno de los aspectos que diferencia a Synergy es su enfoque regional. La competencia ya no es local: las empresas comparan países y alternativas antes de decidir dónde instalarse. En ese sentido, la ubicación estratégica sobre la autopista A9, con conexión directa a los principales corredores hacia México, Honduras y El Salvador, se combina con infraestructura crítica diseñada para operar a gran escala.
El parque cuenta con energía eléctrica de alta calidad y bajo costo, una subestación propia dentro del complejo con capacidad de hasta 60 MW y sistemas de redundancia, además de fibra óptica, servicios logísticos integrados y despacho interno de diésel. Todo está pensado para garantizar continuidad operativa y eficiencia, dos variables clave para industrias con estándares internacionales.

Sostenibilidad como criterio estructural
Desde la etapa de planificación, la sostenibilidad fue incorporada como eje central del proyecto y no como un agregado posterior. “La entendemos como una práctica permanente y no como una tendencia”, señala Guillén. Bajo ese enfoque se priorizaron la movilidad multimodal, la integración de soluciones de energía solar y la preservación de áreas verdes.
Más de un millón de metros cuadrados de áreas verdes protegidas —aproximadamente el 20 % de la superficie total— forman parte del diseño, generando un entorno que reduce el impacto ambiental y mejora las condiciones de trabajo. Este criterio se complementa con una estrategia energética que prevé que cerca del 77 % del consumo provenga de fuentes limpias, principalmente a partir de paneles solares integrados desde el diseño inicial.
En paralelo, Synergy Industrial Park avanza en procesos de certificación internacional. Se encuentra registrado para certificación LEED y otras certificaciones específicas para espacios industriales, con el objetivo de asegurar que la planificación, la construcción y la operación cumplan con métricas globales de sostenibilidad y eficiencia energética. Estas certificaciones no solo validan el compromiso ambiental, sino que también facilitan la inserción de las empresas en cadenas de valor internacionales cada vez más exigentes.
La relación con el entorno se aborda desde una lógica de desarrollo compartido. Estudios de impacto ambiental y social, generación de empleo local, alianzas con instituciones educativas y programas de capacitación forman parte de una estrategia que busca integrar el parque a la evolución de Escuintla, un territorio históricamente agrícola que hoy avanza hacia una matriz productiva más diversificada.

Financiamiento y mirada a futuro
El financiamiento de proyectos industriales sostenibles sigue siendo uno de los grandes desafíos de la región. Para Guillén, el principal reto está en alinear los tiempos y expectativas del capital con la lógica de este tipo de desarrollos. “La sostenibilidad no es un sobrecosto, sino una inversión estratégica”, afirma, destacando que los proyectos con eficiencia energética e infraestructura moderna generan retornos más estables en el largo plazo.
De cara al futuro, la tendencia es clara. Las regulaciones internacionales avanzan hacia mayores exigencias en trazabilidad ambiental, eficiencia y gobernanza. En ese escenario, los parques industriales que integren estos criterios desde su diseño estarán mejor posicionados para atraer inversiones y formar parte de cadenas productivas globales. Como resume Guillén, “la sostenibilidad ya no es un diferencial: es la base del nuevo modelo industrial”.





